Asertividad, ¿qué es y cómo mejorarla?

Escrito por Gabineti

Cada vez estamos más familiarizados con conceptos como el de la asertividad, es decir, la forma que tenemos de reconocer nuestros propios derechos y cómo los defendemos sin tener por ello que atacar o violentar los de los demás.

Ser asertivos es una cualidad que nos permite ganar autoconfianza, nos sirve para fortalecer vínculos en todos nuestros grupos sociales o familiares, y nos ayuda a mejorar nuestras habilidades comunicativas en general.

¿Quieres saber más sobre la asertividad y sobre cómo puedes trabajarla? Pues sigue leyendo porque te lo contamos en este post.

Asertividad: equilibrio entre nuestros intereses y la empatía

La asertividad implica tener la capacidad de comunicar nuestros sentimientos, nuestras emociones, nuestras decisiones y nuestros pensamientos de manera firme, respetando nuestros valores sin menoscabar los de los demás. Así, cuando somos asertivos mantenemos un buen equilibrio entre la atención a nuestros propios intereses y la empatía.

Cuando somos asertivos no dejamos las decisiones en manos de los demás y formamos parte a la hora de aportar nuestras ideas en debates, grupos de trabajo o propuestas colectivas.

Ahora bien, si somos demasiado asertivos podemos llegar a caer en comportamientos agresivos en los que pretendamos siempre imponer nuestros sentimientos o puntos de vista. Por el contrario, cuando no lo somos en absoluto, nos convertimos en una suerte de títeres y nos movemos según los intereses de los demás de forma demasiado pasiva.

De ahí que la clave resida en llegar a un punto medio que sea justo para nosotros, pero también para el entorno que nos rodea.

¿Cómo podemos mejorar nuestra comunicación con la asertividad?

Aprender la manera de ser respetuoso contigo mismo a la vez que lo eres con los demás practicando una asertividad equilibrada es fundamental para mejorar tu comunicación y que eso te haga sentirte mejor a muchos niveles.

Hay una serie de hábitos que puedes poner en práctica para lograrlo:

  • Aprende a identificar tus necesidades. No dejes que nadie te marque el camino en este sentido. Busca siempre la manera de saber qué quieres en cada momento y encuentra formas de conseguirlo que no perjudiquen a nadie.
  • Utiliza la primera persona. Pierde el miedo a decir “yo”. Cuando usas frases en primera persona reafirmas tus ideas, deseos y emociones. Además, permites que los demás sepan de forma directa lo que piensas, quieres o necesitas sin que suene a acusación. Siempre suena mejor decir “yo no estoy de acuerdo” que “estás equivocado”.
  • Nadie puede leerte la mente. Es posible que te enfades o te frustres cuando los demás no cumplen tus expectativas, no te respetan o no te complacen. Sin embargo, la gran mayoría de las veces esto se deberá a que no hemos sabido comunicar bien nuestras intenciones. Piensa que nadie vive en tu cabeza y la única forma segura de que entiendan lo que quieres es diciéndolo.
  • Aprende a escuchar. Una comunicación basada en la asertividad, implica escuchar de forma activa y correcta, sin imposiciones, respetando los tiempos y manteniendo una actitud abierta y dialogante. Los demás tienen el mismo derecho a comunicar lo que piensan y lo que necesitan y, además, no tienen por qué coincidir contigo.
  • Decir “no” no debe ser un problema. Tan importante es escuchar a los demás como decir que no ante exigencias o peticiones que no nos gusten o no nos apetezcan en ese momento. Es importante aprender a dar negativas sin sentirse culpable por ello y sin tener por qué dar explicaciones.
  • Pregunta siempre y mantén la mirada. Profundizar en los temas que se tratan siempre ayuda a mejorar el entendimiento con los demás, así que no dudes en preguntar las veces que haga falta. Tampoco desvíes la mirada, puede tomarse como una falta de interés o de respeto.

¿Cuáles son los beneficios de trabajar tu asertividad?

Al mejorar nuestra asertividad estaremos incrementando automáticamente nuestras herramientas comunicativas y habilidades sociales. Pero es que además estaremos contribuyendo a generar espacios sociales y laborales mucho más honestos y transparentes en los que no haya cabida para conflictos y enfrentamientos.

También reduciremos el sentimiento de culpa por decir “no” y ganaremos autoestima. Pero no solo eso, una asertividad equilibrada nos hará ser más empáticos y tolerantes siendo capaces de mediar en cualquier problema sin caer en estados de agresividad y sin convertirnos en peleles que solo se muevan por los deseos de los demás.

Gabineti, ayuda psicológica online

Si consideras que tienes un problema con tu asertividad y te gustaría trabajarla para obtener todos los beneficios que podría aportarte, puedes contar con la ayuda de un profesional. En Gabineti ponemos a tu disposición un nutrido equipo de psicólogos que pueden orientarte y ofrecerte las herramientas que necesitas.

Nuestras sesiones son online, confidenciales y con una gran flexibilidad horaria para que tú solo tengas que preocuparte de escoger el mejor momento y recobrar tu equilibrio.

Artículo por Gabineti

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