5 consejos para gestionar los conflictos familiares

Escrito por Gabineti

Es totalmente normal que en todas las familias surjan disputas de vez en cuando. Hay determinados ciclos vitales, experiencias traumáticas o disparidad de opiniones, sobre todo cuando existe mucha diferencia de edad, que pueden desembocar en conflictos familiares.

El hecho de que ocurran no es un problema en sí mismo ni debemos considerarlo como algo negativo, de hecho, muchas veces nos sirven para crecer como familia o para afianzar vínculos.

Los inconvenientes llegan cuando en vez de enfrentarlos y buscar soluciones en conjunto, se producen peleas de ego enfocadas en ganar una discusión en vez de en resolver una dificultad.

Algunas claves para gestionar los conflictos familiares

En ocasiones, las desavenencias dentro de nuestro círculo más íntimo escalan rápidamente, convirtiéndose en una situación muy desagradable para todos. Para evitarlo, es conveniente poner en práctica los siguientes consejos.

Elimina los reproches de la discusión

Cuando estamos inmersos en un problema familiar y se va elevando el tono de la conversación, tenemos la tendencia a dejar de lado el núcleo de la cuestión para atacar a la persona que tenemos enfrente. En ese momento aparecen los reproches, las acusaciones y la culpa.

Todos esos intercambios nunca contribuyen a solucionar los conflictos familiares, más bien al contrario, hacen que nos desviemos de lo verdaderamente importante y entremos en una especie de dinámica competitiva en la que lo único que nos interesa es derrotar a nuestro adversario.

Si de verdad queremos enfrentarnos a las dificultades en conjunto, es imprescindible olvidarse de los ataques personales, las referencias a situaciones anteriores o el reparto de culpas. Debemos procurar mantener la calma y no dejarnos llevar por determinadas emociones que solo conseguirán agrandar la confrontación.

Practica la escucha activa

Muchos conflictos familiares tienen su origen en una notable falta de comunicación. Por eso, una de las mejores formas para enfrentarlos es dedicar tiempo y esfuerzo por conseguir entender el punto de vista de los demás. Aunque estés totalmente en desacuerdo con una opinión o aunque te estén planteando una situación que no tiene nada que ver con tus expectativas, es muy necesario escuchar con atención.

Comprendiendo los argumentos de los demás, dejándoles hablar sin interrumpir y preguntando cuando algo no nos queda claro estaremos mostrando interés y tendremos la capacidad de llegar a un punto de entendimiento.

Los problemas de la familia se solucionan en familia

Si hay algo que hace que los conflictos familiares se sobredimensionen es caer en expresiones como «ese no es mi problema» o «tú verás cómo lo arreglas». En el momento en que llegamos a ese extremo estamos dando a entender varias cosas.

La primera es que no aceptamos ninguna responsabilidad y no nos vamos a involucrar. Eso genera automáticamente una sensación de desamparo en la otra persona y estaremos debilitando nuestro vínculo con ella. La segunda es que rompemos la impresión de comunidad que debería representar la familia.  

Cuando se presenta un conflicto de estas características es importante buscar soluciones conjuntas. De ese modo reforzaremos el grupo y contribuiremos a aumentar la confianza de todos sus miembros.

Para acercar posturas hay que comprender al otro

Para gestionar cualquier tipo de conflicto debemos practicar la empatía. Comprender qué siente o cuáles son sus inquietudes es fundamental. Pero no solo eso, la empatía debe practicarse en todos los sentidos.

Nosotros también debemos ser capaces de expresar lo que sentimos y hacer entender qué es lo que nos parece mal o nos genera un problema.  Exponer nuestras emociones, nuestras decepciones o nuestros inconvenientes no tiene nada de malo siempre y cuando sepamos hacerlo de forma cordial, olvidando los ataques y poniendo el foco en nosotros mismos sin señalar a nadie.

Cuando conseguimos hablar abiertamente de aquello que nos sienta mal con alguien dispuesto a comprendernos es mucho más fácil llegar a un entendimiento.

Nunca minimices ni ridiculices los problemas de los demás

Existe cierta tendencia, sobre todo en familias con niños pequeños o adolescentes, a no dar importancia a sus problemas. Expresiones como «cosas de niños» o «es que está en la edad», pueden tener la intención de rebajar la intensidad y podrían estar causando el efecto contrario.

Cualquier pequeño conflicto, por exagerado o ridículo que pueda parecer a nuestros ojos, será mucho menos importante si somos capaces de tratarlo con el respeto y la atención merecidos.

Gabineti, psicólogos online para resolver conflictos familiares

Si no somos capaces de gestionar los conflictos familiares por nuestra cuenta podemos contar con ayuda especializada. En ocasiones, la terapia familiar es una muy buena opción, ayuda a recuperar lazos y proporciona herramientas para toda la vida.

En Gabineti contamos con gran cantidad de profesionales de la salud mental que pueden ayudarte a resolver tus conflictos familiares. Todas las consultas se hacen online, con horarios flexibles y de forma completamente privada, personalizada y adaptada a todas tus necesidades y las de tu familia.

Artículo por Gabineti

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